lunes, 12 de marzo de 2012

Cuba y Cachita respiran aires de Cuaresma


Enrique Pérez Fumero
enriquep@rect.uo.edu.cu

Hay hormigueo en Santiago de Cuba. La visita de Su Santidad Benedicto XVI del 26 al 28 de marzo próximo cambia las agendas de políticos, religiosos y laicos. Son jornadas de acción de gracias, a propósito de conmemorarse 4 siglos del hallazgo y presencia de la imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre, y la celebración del 2012 como Año Jubilar. El pueblo cubano se alista para celebrar su fe.

Varias acciones constructivas engalanan la urbe: el Arzobispado de la ciudad, las aceras y parques adyacentes han sido remozados en su totalidad; las calles que conectan el aeropuerto internacional Antonio Maceo con el centro histórico de Santiago fueron asfaltadas; la Catedral está sometida a un proceso de restauración, mientras que en el poblado El Cobre, el embellecido Santuario Nacional de la Virgen de la Caridad, la Casa de Retiros y Convivencias y una nueva casa para las Hermanas Sociales, acogerán al Sumo Pontífice y demás peregrinos de Cuba y del mundo. En la plaza de la Revolución, se levanta lentamente el Presbiterio Techado, proyecto del arquitecto Juan Ramón Navarro Iglesias, para la eucaristía del Papa.

Recientemente una monja me comentaba una idea muy acertada: Hay que lograr que la visita del Papa a Santiago de Cuba, no sea como un 26 de julio. La gente que vaya a la plaza, debe estar convencida de hacerlo y no porque alguien lo diga, o porque en el centro de trabajo le exigieron que sentara allí y nada más.

De sus palabras, interpreto la preparación que debe tener la comunidad católica cubana. Y esa preparación no consiste en limpiar y pintar la ciudad únicamente, hay que limpiarnos por dentro, para luego ser testigos de un cambio de alma y comportamiento. La preparación para la venida del Santo Peregrino, hay que hacerla anunciando la Buena Nueva, (Marcos 1,1-8). El hecho de que el Papa venga a Cuba, tiene varias connotaciones religiosas, políticas y culturales. Analicemos algunas:

Es la presencia del sucesor de San Pedro, el Vicario de Jesucristo quien será recibido por el general presidente Raúl Castro Ruz, para  demostrar los lazos de amistad entre Cuba y el Vaticano y la experiencia de fe, que ha mantenido la mayor de las Antillas. Benedicto XVI ofrecerá sus exvotos a la Virgen de la Caridad del Cobre, —coronada Patrona de Cuba en 1998, por su antecesor Juan Pablo Segundo— frente al pueblo y bajo la custodia de la figura ecuestre del Mayor General Antonio Maceo de la Caridad y Grajales. La Virgen María o Cachita, sintetiza la devoción cristiana más arraigada, y además, un símbolo de cubanía e identidad cultural, que incluye los siglos de desarrollo de la nacionalidad cubana donde participan el aborigen, el negro, el español y el criollo.

Crecer y perseverar en la fe, no es un slogan para repetir sin analizar lo que decimos; bien valdría recorrer el itinerario de la oración y leerse los Mandatos de Dios y enseñanzas de hombres, (Mateo 15,1-39).

El padre de la comunidad de Santa Lucía, Jorge Catasús, afirmaba en una homilía que el ayuno no consiste en privarse de lo que nos llevamos a la boca, y sí de lo que sale de ella. En vez de quitarse un alimento, habría que detener la lengua para no ser un correveidile de chismes. En consecuencia, la preparación debe asumirse con responsabilidad, para vivir la experiencia y ser devotos de ella.

Joseph Aoisius Ratzinger, fue elegido el 19 de abril de 2005, el papa 265 de la Iglesia Católica Romana, primero del siglo XXI y del tercer milenio de la Era Cristiana. De acuerdo con la tradición, se cambió el nombre en homenaje al Papa Benedicto XV, quien era un valiente y auténtico profeta de la paz. El 25 de abril de 2005 en la misa de asunción devino Benedicto XVI.

En su mansaje para la Cuaresma, el Santo Padre reflexionaba sobre la caridad alrededor de tres líneas temáticas en la vida cristiana: la atención al otro, la reciprocidad y la santidad personal.

Los aires de la Cuaresma traen esa reflexión interna; la visita del Papa a Santiago de Cuba es la manifestación del peregrinaje de los hombres en la tierra. Ojala que su presencia marque un hito en la vida de los cubanos, para hacer de los días, el trabajo, la familia y la comunidad, un jubileo de fe, esperanza y amor. 

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