miércoles, 18 de abril de 2012

Crónica de un festival pasado



Enrique Pérez Fumero
enriquep@rect.uo.edu.cu

Hace 5 años exactamente pisé por primera vez el pueblo de Gibara. Por aquellos días éramos un grupo de amigos que cursaban el primer año de la carrera de Periodismo en la Universidad de Oriente y queríamos participar de todos los eventos que sucedían en el mundo cultural; el V Festival Internacional de Cine Pobre, se anunciaba como una oportunidad de lujo. ¡Y en efecto lo fue!

Gibara no podía tender una alfombra roja para recibir a los invitados y amantes del séptimo arte. Los lugareños, en revancha, tenían las puertas de sus casas siempre abiertas.

Cualquier espacio del pueblo se revelaba como un set natural para grabar entrevistas y tomar fotografías. ¿Cómo nadie había notado antes tanta belleza y paz natural? Era increíble cómo se percibía ese romance entre el cine, el pueblo y el mar. Nunca supimos que estábamos haciendo historia, porque las jornadas del aquel festival, servirían para un documental que filmaba el realizador Carlos Barba.

¡Todo era interesante! La inauguración, el desfile por las calles, las muestras de cortos y largometrajes, los conciertos de Kelvis Ochoa y Caros Varela, pero sobre todo, caminar, conocer y conversar con Humberto Solás.

Este pueblo lo había enamorado hace muchos años. Aquí ocurrieron las escenas de la tercera historia de Lucía (1968), encarnada por la actriz guantanamera Adela Legrá: protegida del  Sol y de la sal y en plena batalla por su liberación como mujer, estremeció al cine cubano con  una mirada; tenía la rabia acumulada en sus ojos. Después volvería a estas locaciones, para grabar su película Miel para Oshun (2001), donde Jorge Perugorría, Isabel Santos y Mario  Limonta discutieron en medio del parque. Otro realizador Enrique Álvarez, concibió su largometraje Marina (2011), en los alrededores de la villa blanca.  

Humberto Solás era muy accesible. Le gustaba responder cualesquiera de las preguntas realizadas en las conferencias o en las calles. Era el hombre de éxito (1986), el cineasta contradictorio que cambió la manera de interpretar el cine cubano, a raíz de su libre adaptación de Cecilia (1981) la novela homónima de Cirilo Villaverde; el director que filmó El Siglo de las luces (1992); el hombre, el caballero. Nadie se podía imaginar que al año siguiente, en 2008, dijera adiós a la vida.

Ahora la villa blanca vuelve a ser noticia en los medios de comunicación, a propósito de la X edición del Festival de Cine Pobre, del 17 al 22 de abril. Su presidente, el director de cine Lester Hamlet, apuntó: que la cita continuará apostando por un cine caracterizado por sus altos valores estéticos, por la creatividad y por su espíritu libertario. El realizador señaló además que en la nueva edición del Festival se proyectará especialmente la serie Ser un ser humano, coordinada por Tanya Valette, directora de la Escuela Internacional de Cine y TV de San Antonio de los Baños, y Russell Porter, jefa del Departamento de Documentales de la academia cinematográfica.

Gibara no es un pueblo común y corriente. Quien asista al Festival Internacional de Cine Pobre, se llevará un regocijo interior, como si se tratara de revivir a Humberto. Aquella V edición en la cual lo tuve tan cerca de mí, me sentí igualmente un director de cine.





No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada