lunes, 30 de julio de 2012

El hijo de la ciudad

Enrique Pérez Fumero
enriquep@rect.uo.edu.cu

Lo conocí a través de los libros de historia y por las anécdotas de los más viejos. Todos concuerdan en que era un muchacho común, con ojos vivos, pequeño de estatura mas no de ideas. Las jornadas en la escuela Normal y sus deseos de ser honesto, de hablar y actuar sin hipocresía, —como dijo Martí—, les sirvieron para convertirse en un revolucionario desde temprana edad.

Un día abandonó los brazos de Doña Leonor para abrazar los de la ciudad. Se levantó en armas, con el brazalete verde olivo, y aquella mañana del 30 de noviembre las llamas de la estación de policía se reflejaban en las aguas de la bahía.

Era un hombre múltiple, un misterio que compartía él mismo: Frank, David, Salvador… Subió a la Sierra Maestra, conoció a Fidel Castro, era el hombre decisivo para las batallas más difíciles.

No lo conocí físicamente, pero me atrevo a asegurar que cada santiaguero lleva algo de Frank País García, en consecuencia, no resulta difícil encontrar sus cualidades y aptitudes entre tantos. No lo pude acompañar en sus luchas, pero siento los tiros que le arrebataron el aire.

Hoy se cumplen 55 años de la muerte de Frank. Hoy murió el hijo de la ciudad de Santiago de Cuba. 
El presidente Raúl Castro y otros dirigentes presidieron la peregrinacion

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