viernes, 7 de septiembre de 2012

La noche en que la Virgen de la Caridad se asomó al balcón

Músicos reunidos en el Festival MatamoroSon dedicaron una Serenata Morena a la Virgen de la Caridad del Cobre, en ocasión de celebrarse los 400 años del hallazgo de su imagen en la bahía de Nipe.

Enrique Pérez Fumero
enriquep@rect.uo.edu.cu

La Basílica del Cobre, ubicada a unos 12 kilómetros al oeste noroeste de la ciudad de Santiago de Cuba, devino escenario artístico para hacerle una Serenata Morena a la Virgen de la Caridad del Cobre el jueves 6 de septiembre. Este homenaje ocurre en el contexto del Año Jubilar y en vísperas de celebrarse el próximo 8 los 400 años del hallazgo de la mítica imagen de la Virgen en la bahía de Nipe.

Por idea del músico, compositor y presidente del Festival MatamaroSon Adalberto Álvarez, una pléyade de artistas regaló joyas poéticas y líricas. El santiaguero Ernesto Camacho y su grupo Pasaporte iniciaron la velada con la pieza "Por el camino viejo del cobre", ante la presencia de personalidades religiosas y culturales; jóvenes de las parroquias católicas de la provincia y el pueblo en general que cada septiembre acude al poblado de El Cobre para ofrecer sus peticiones y exvotos a la Virgen María.

El acuarelista de la poesía antillana, Luis Carbonell, protagonizó un momento especial de la serenata. Su voz gastada por los años vibraba entre las columnas del templo, mientras que el dúo integrado por el guitarrista Gabino Jardines y la bolerista Eva Griñán impresionaba con una petición hecha canción "Virgen del Cobre, apiádate de mí". Otros artistas santiagueros y foráneos también entregaron su arte: los travodores José Aquiles Virelles y Eduardo Sosa; la solista Olga González y el pianista Jesús Estrada; Grisell Gómez, el Trío Peregrino y los declamadores Dayron Chang y Alejandra de Jesús con una poesía dedicada a la Virgen.

El pianista Frank Fernández y el tenor italiano Darío Balzanelli compartieron juntos el "Ave María" del compositor austríaco Schubert. Frank repitió presencia junto con la cantante Yaíma Sáez y Adalberto Álvarez interpretando juntos una pieza de Osvaldo Farrés "Madrecita" y otra vez, el autor del CD “4to. Concierto Beethoven”, cerró la velada.

Si bien la concepción de la Serenata Morena fue diferente al utilizar dos escenarios dentro y fuera de la iglesia, no faltaron los habituales problemas de organización y de audio que en ocasiones empañó el concierto. El público tuvo que presenciar la actuación de los artistas desde afuera a través de dos pantallas pequeñas que carecían de nitidez y en el interior del recinto, algunos fotógrafos que decían ser “periodistas acreditados” estorbaban la transmisión en vivo al no respetar las zonas de los camarógrafos.

La tradición de hacer serenatas en Santiago de Cuba data de finales del siglo XVIII, según consta en las Crónicas de Emilio Bacardí. Por aquellos años era común que algunas familias de rango llamasen al trovador Pepe Sánchez para cantar junto a la ventana de una dama muy conocida: Cristina Bory. En otras ocasiones el autor de "Tristezas", se acompñaba por Emiliano Blez, Bernabé Ferrer y Luis Felipe Portes para interpretar sus melodías en la ventana de la mansión de Germán Michaelsen, con motivo de algún santo de la familia. La luna complacida presenciaba el espectáculo en el firmamento.

La figura icónica de la Virgen de la Caridad del Cobre mide 44 centímetros, tiene un rosto con expresión refinada, labios sensuales, la mirada vivaz, pómulos salientes, ojos grandes rasgados y la nariz aguileña. Su traje está bordado con hilos de oro sobre oro, y tiene al frente de su bata el escudo nacional en colores y piedras preciosas. El papa Juan Pablo II en su vista a Santiago de Cuba el 24 de enero de 1998, le colocó en la mano derecha de la imagen un rosario de oro y perlas; su sucesor Benedicto XVI por su parte, entregó a la Virgen de la Caridad el 26 de marzo de 2012, una rosa de oro.

A 400 años de su hallazgo, los músicos le rindieron homenaje a la Virgen de la Caridad, la Patrona de Cuba. Dicen que la noche del jueves, Cachita se asomó a su balcón. 

Luis Carbonell, el Acuarelista de la poesía antillana
La solista Olga González
El trovador Eduardo Sosa y el guitarrista Gabino Jardines
El pianista Jesús Estrada; Dayron Chang y Alejandra de Jesús
El pianista Frank Fernández y el tenor Darío Balzanelli
El pianista Frank Fernández, Yaíma Sáez y Adalberto Álvarez
Músicos del MatamoroSon al final de la Serenata Morena

2 comentarios:

  1. Deve essere una rassegna molto bella, mi piacerebbe essere li a sentire!! buona giornata...ciao

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  2. Maravilhoso
    Yo tienho un blogue, y estoy lhe chamando para visitar-me, y juntos seguirmos por eles.
    Estoy la esperar
    Abrazos

    www.josemariacosta.com

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