lunes, 1 de octubre de 2012

"En nuestras aulas se aprende a vivir la vejez con dignidad y felicidad"

La Dra. C. Josefina Jardines habla de los 10 años de la Cátedra Universidad del Adulto Mayor en Santiago de Cuba, en ocasión del Día Internacional de las personas de la 3era edad

Josefina Jardines durante la graduación provincial de la CUAM

Enrique Pérez Fumero
enriquep@rect.uo.edu.cu

Las Cátedras y Filiales Universitarias del Adulto Mayor, atendidas por la Dirección de Extensión Universitaria, constituyen uno de los proyectos principales de la Universidad en Cuba. Auspiciados por el Ministerio de Educación Superior (MES), la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) y la Asociación de Pedagogos de Cuba (APC), la CUAM se ha caracterizado por permitir a los matriculados una vejez digna, a través de la reinserción familiar y comunitaria; un mayor crecimiento espiritual, y el goce de una mejor calidad de vida.

EPF: ¿Cómo fueron los inicios de la Universidad del Adulto Mayor en Santiago de Cuba?

JJ: Esta historia comienza en el año 1999, cuando por orientaciones del Ministerio de Salud Pública en el territorio, los doctores Clemente Couzo, Deysi Reyes Montoya y su esposo Víctor Téllez, realizaron un estudio acucioso para conocer cómo se proyectaba el crecimiento físico y psicológico de las personas de la tercera edad en Cuba. Esta investigación fue el antecedente para la creación de la primera Cátedra Universidad del Adulto Mayor en nuestro país, que comenzó a trabajar aquí en la Universidad de Oriente.

La Universidad de La Habana hizo un trabajo muy fuerte y eso les permitió salir a la palestra pública en febrero del 2000. Sin embargo, nosotros en la Universidad de Oriente ya habíamos empezado esta actividad un año antes.

EPF: ¿Qué características han definido la formación docente y espiritual de los adultos mayores en la Universidad de Oriente y en sus filiales municipales?

JJ: Desde el primer curso comprendido entre los años 1999 al 2001, hemos enfatizado en el desarrollo de la superación cultural, la actualización científico técnica y la continuidad social. Hemos diseñado un programa curricular que permite a los adultos mayores un mejor conocimiento de temáticas que resultan de su interés como son: la sexualidad en la tercera edad, el desarrollo humano, la prevención de salud y el empleo del tiempo libre. 

También nos ha caracterizado el deseo de que todos nuestros estudiantes salgan más preparados para continuar sus vidas, que no terminan porque ellos se hayan jubilado. A través de este programa es posible disfrutar de una vejez más espléndida y llena de calidad humana. 

Actualmente existen filiales de la Cátedra del Adulto Mayor en todos los municipios, sin embargo tenemos dificultades para visitarlas y brindarles al asesoramiento que necesitan, porque no contamos con un transporte para desplazarnos hasta los municipios.

EPF: ¿Cuántos estudiantes se han graduado de la CUAM y que sucede una vez que los adultos mayores se gradúan?

JJ: Hasta el 2012 hemos graduado 8360 personas de la tercera edad. Sin embargo, todavía hay familias que retienen a sus adultos mayores en otras actividades y no les permiten asistir al programa o las actividades que desarrollamos aquí.

Una vez que finaliza el curso y se hace la graduación, es el momento para que los adultos mayores pongan en práctica los conocimientos que aprendieron en nuestras aulas, aunque también ofrecemos cursos de continuidad para aquellos que se sientan motivados por la enseñanza. 

Además, es fácil reconocer a los graduados de la CUAM, porque participan activamente de las actividades que programan los Comités de Defensa de la Revolución, la Asociación de Combatientes u otras organizaciones, donde su experiencia y su vitalidad son importantes.

EPF: Josefina, usted es una profesora con una vasta experiencia en la docencia y otras actividades de pre y posgrado en la Universidad de Oriente, de modo que no le fue difícil dirigir la Cátedra del Adulto Mayor en la provincia. ¿Qué le ha aportado en su vida personal este nuevo programa de estudios?

JJ: Me ha aportado mucho porque reconozco que ahora tengo mayores conocimientos para saber cómo cuidarme y cómo desarrollar mi vida. En lo personal, he obtenido varios beneficios y como profesional, me siento satisfecha por atender esta actividad que tantos logros han aportado a mí y a otros adultos mayores.

EPF: ¿Qué usted le diría a un adulto mayor que se queda en la casa, porque le han hecho entender que sólo sirve para hacer los mandados, comprar el periódico, o llevar los nietos a la escuela?

JJ: Eso es una equivocación. Ellos tienen que cambiar ese pensamiento porque en nuestras aulas se aprende a vivir la vejez con dignidad y felicidad.

Nosotros hacemos la promoción para que todos aquellos abuelos que quieran saber cómo atender mejor a sus nietos y cómo ser más útiles tanto en la familia como en la comunidad, asistan a nuestras aulas. Aquí los esperamos con los brazos abiertos, apostando por la salud y la vida.

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