sábado, 20 de octubre de 2012

¿Por qué y por quién votamos en Cuba?




Enrique Pérez Fumero
enriquep@rect.uo.edu.cu

Domingo 21 de octubre es día de elecciones en Cuba. Del escrutinio saldrán los delegados a las asambleas municipales, quienes son responsables de representar al pueblo cubano en las decisiones políticas que se tomen por la dirección del país. 

Sin embargo, hay que tener conciencia de la elección que hagamos, porque desde ahí empieza el aparato gubernamental cubano.

 
Si bien el Partido Comunista de Cuba tiene la potestad de trazar la línea estratégica de dirección política del país, la Asamblea Nacional del Poder Popular es el órgano de mayor poder legislativo, ya que en cada una de sus sesiones se aprueban o derogan las leyes que se ponen en práctica. El Partido Comunista de Cuba es la única organización de su tipo que existe en la Isla por decisión del pueblo cubano en referéndum al aprobar la Constitución de 1976.

Pero el partido no interviene en el proceso electoral ni propone candidaturas. De hecho, existen personas delegadas o diputadas que son militantes de la organización y otras que no lo son, de acuerdo con lo establecido en la Ley Electoral.

Cuando un cubano mayor de 16 años y sin ningún impedimento legal o patológico, ejerce su derecho al voto, está donando automáticamente una cuota de su poder a la persona por la cual marcó una cruz en la boleta. Esta persona electa luego tendrá que rendir cuenta por el trabajo realizado.

El plebiscito en Cuba se hace para elegir a las personas capaces de exigir por lo que está establecido en las leyes, de modo que el pueblo tenga acceso a los bienes sociales y aún más, participe de ellos y se sienta propietario y consumidor de los mismos.

La gestión de la calidad de los procesos también entra en juego en estas elecciones. Y aunque algunos desestimen el valor de una simple cruz por la persona adecuada, no tienen en cuenta el futuro que entraña para ellos mismos y sus descendientes.

Las candidaturas a delegados y a asambleas municipales se proponen en reuniones de electores de cada barrio o circunscripción electoral. Cualquiera puede proponerse a sí mismo o proponer candidatos. El proceso es el siguiente: En la asamblea se explican los méritos y cualidades de la persona o personas propuestas y una votación a mano alzada del vecindario reunido decide por mayoría las candidaturas finales.

Al afirmar que cualquier persona puede presentarse a las elecciones cubanas, se incluyen también a aquellas calificadas como disidentes en los grandes medios de comunicación internacional. Hasta la fecha, en las contadas ocasiones en que han participado en el proceso, jamás han conseguido el más mínimo porcentaje de apoyo de su vecindario.


En Cuba hay dos tipos de elecciones. Cada dos años y medio se eligen a delegados y delegadas a las asambleas municipales y cada cinco hay tanto elecciones provinciales como generales, es decir, de diputados y diputadas a la asamblea nacional.

Este domingo, cada cubano que ejerza su derecho al voto, está diciendo anónimamente lo que piensa en torno a la Revolución cubana, cuánto es capaz de hacer por ella y de qué modo la siente suya.

Es por eso que votamos, es por eso que realmente importa por quién votamos. 

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