lunes, 31 de diciembre de 2012

Ser periodista en la Universidad de Oriente. Un año que finaliza y otro que viene


Foto: EPF


Enrique Pérez Fumero
enriquep@rect.uo.edu.cu


Con muy poca experiencia en el ejercicio de la profesión y en vísperas de iniciar una formación académica de postgrado, no dejo de sentir todos los días el mismo salto en el estómago, que sobrevino cuando me encararon y me señalaron con el dedo.

Ah… pero Usted es periodista; hágase cargo.

La ocasión era particularmente difícil: la XX Conferencia Internacional de Química en Santiago de Cuba. Frente a mí, un doctor en ciencias que recién acababa de hablar sobre los pseudopéptidos sencillos a micro escala total. Sin referencia alguna sobre el tema, y con temor a decir un disparate, extendí la mano con la grabadora y conversé con él para que socializara sus conocimientos. Al final, me dio las gracias.

No había hecho la gran entrevista del día, pero al menos, no llegaba a la redacción con las manos vacías.

Durante el año que casi finaliza sucedieron otros acontecimientos que enfrenté a fuerza de voluntad, como el hecho anteriormente narrado. Como adiestrado del Departamento de Periodismo de la Universidad de Oriente en Santiago de Cuba, transité junto con tres estudiantes y sendos trabajos de diploma. 


Maylin Salazar, Ado Sanz, Indira Gámez, Yenissel Castellanos y Enrique Pérez en la discusión de tesis de Indira. Foto: Leonardo
 
En mi función de reportero de la Oficina de Comunicación de la ya citada casa de altos estudios, participé en la concreción de la campaña por el 65 aniversario de la institución. Tuve la suerte de escribir trabajos de fondo sobre las innovaciones de los centros de estudio e investigación que radican en el perímetro de la Universidad, y retomar las historias de vida de algunos de los protagonistas.

Escribí de todo y llevé a la radio las voces generalmente anónimas de quienes dieron su vida por el triunfo colectivo de desarrollar los estudios superiores en el oriente de Cuba. 

Lo errores no pueden faltar en este resumen. La publicación de una foto en mi blog que no era mía y el regaño en consecuencia, me hicieron recordar la ética que debe caracterizar el trabajo de un periodista.

Otro sueño realizado fue la presentación del libro A capa y espada. La aventura de la pantalla, del periodista, poeta y escritor Reynaldo Cedeño. El texto “S.O.A, un sueño sin otro apellido” era mi modesta contribución al libro y la primera vez que mis esfuerzos eran publicados en ese formato.

Durante el 2012, también participé de las pruebas de aptitud de periodismo, realizadas a los estudiantes de duodécimo grado que optan por la especialidad. Unos habían llegado con mucho gel en la cabeza y perfume; otros, era únicamente eso lo que tenían.

A la pregunta de “por qué quieres ser periodista” nacía la impavidez y la duda, luego las palabras salían a borbotones.

Ser periodista es informarle al pueblo, decir siempre la verdad...; porque un periodista ama la investigación, la lectura…

Y tienen razón, aunque cada uno construya su propia respuesta. Esa simple realidad contrasta la opinión de una colega con vasta experiencia en la radio. Al mostrarle mi página personal en Internet, manifestó con desdén: Ah, pero tu blog es cultural…

No fui capaz de responder porque tenía demasiadas preguntas en la cabeza. ¿Y es que alguien piensa que hacer periodismo cultural es un acto sencillo? ¿Cómo es posible medir el consumo y el éxito de un fenómeno tan complejo como lo es una manifestación artística?

Si bien el ejercicio periodístico tiene raíces en los siglos y acontecimientos pasados, las personas que lo han ejercido han tenido un complemento diferente a la formación recibida o adquirida en la práctica.
El periodismo es un organismo vivo porque su naturaleza se renueva o destruye diariamente. El periodista nace, se consolida y muere, pero el desempeño laboral no. Su promesa de beneficio son las personas, los grupos, las comunidades, la sociedad porque el producto final deviene una mera simplificación de la jornada.

Un periodista será capaz de ver sus errores impresos y querrá sepultarlos para siempre. Sin embargo, la misión es seguir, construyendo su propia parábola, como diría Alberto Cortez.

Y uno sigue, sigue, sigue
sumando vanaglorias y ambiciones,
no sabe en realidad lo que persigue
y va de distorsión en distorsiones…


El 2012 fue un año marcado por razones expuestas y otras que no son imprescindibles en un relato. Luego de año y medio de graduado transito caminos de superación, placer y más periodismo, desde la academia y fuera de ella.

¿Cómo saciar la sed de escribir, de hablar, de dar respuesta a los problemas y de interpretar lo que otros a simple vista son incapaces de ver?

Si alguien me dice hoy: Usted es periodista, hágase cargo, no dudaré dos veces. Sentiré satisfacción porque el éxito de mi trabajo comienza justamente, cuando tienes que enfrentar otro hecho, otra noticia, otra realidad.  

Una parte de los responsables de la campaña "65 aniversario de la Universidad de Oriente". Foto: Rovier Mesa

Irael Rosado, Reynier Rodríguez, Dunia Touset, Rodolfo Alarcón (Ministro de Educación Superior) y Enrique Pérez. Foto: Rovier Mesa

Enrique Pérez grabando un comentario periodístico en CMKC Radio Revolución. Foto: Sandy Fernández

3 comentarios:


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