miércoles, 6 de febrero de 2013

Eduardo Sosa defiende la tradición más auténtica de la música cubana


El trovador santiaguero se presentó en la Sala Dolores de Santiago de Cuba, y ofreció una velada en complicidad de su voz y los acordes de guitarra.

El trovador Eduardo Sosa, y el guitarrista Dayron Hernández. Foto: Carlos Manuel Ponce


Enrique Pérez Fumero
enriquep@rect.uo.edu.cu

Invitado al centenario del municipio Contramaestre, el cantante, guitarrista y compositor Eduardo Sosa Laurencio detuvo el trabajo de su último disco en producción, para cantar en su terruño y darse el gusto de actuar en la Sala Dolores de Santiago de Cuba.

La descarga ocurrió a guitarra limpia y frente a un público pequeño, pero selecto. Sosa cautivó a la audiencia con su pieza Retoño del monte y otros temas antológicos que continúan su línea estética. Esas composiciones son tan espontáneas y nobles como la tierra y el ambiente campestre de Mayarí Arriba, donde transcurrió la niñez del trovador.

EPF: ¿Cuánto ha evolucionado la obra y el artista que es Eduardo Sosa, a partir de piezas como El Son de Contramaestre o Santa María de las canciones?

ES: El desarrollo de la obra de cada artista va aparejado al desarrollo de muchas otras cosas a su alrededor. Lo más importante es mantener un espírutu de crecimiento, de superación y de busqueda intelectual. Si bien puedes trabajar géneros que ya están establecidos en su forma de ejecución, creo que es posible proponer nuevos enfoques a partir de la temática que abordes.

Por otro lado, la presencia en los medios y la identificación del público, como un artista que defiende las tradiciones más auténticas de la cultura cubana, implica un desarrollo en todos los sentidos.

EPF: ¿Cómo se defienden las tradiciones criollas cubanas a partir de la cadencia del son y de la trova, en una sociedad donde pululan tantas expresiones musicales?

ES: Un artista debe saber qué quiere en su música y tener bien claros los conceptos éticos y estéticos de lo que hace, para cumplir con su compromiso social. Creo que cualquier género musical que comience a difundirse en los medios se traduce en bienestar para la sociedad, aunque no estoy de acuerdo con las tendencias pseudo artísticas que dañan a la música cubana. A veces no se trata ni de un género o de una persona, sino de la actitud que se asume en relación con ellos.

EPF: ¿Están en tu agenda de proyectos, la musicalización de otros poemas y autores, como sucedió con el verso XLVI, de Versos Sencillos de José Martí?

ES: Yo le tengo mucho respeto y miedo a ese trabajo. La musicalización de Texto a Martí me quedó bien; he intentado con otros autores y como no he conseguido estar a la altura de la primera propuesta, no lo he intentado más. Una vez el maestro Harold Gramatges me dijo el piropo más lindo que he escuchado en mi carrera musical: “Si Martí fuera músico, esa es la música que le hubiese puesto a sus versos”. 

Los trovadores Eduardo Sosa y William Vivanco cantando a dúo. Foto: Carlos Manuel Ponce
 
Un momento de lujo en el concierto, fue escuchar a Sosa interpretando Oh melancolía de Silvio Rodríguez, y el dúo que hizo junto con William Vivanco en la pieza Juramento, de Miguel Matamoros.

Invitado al concierto, William Vivanco comentó sobre el proceso de creación de la pieza Café, la cual nació de las descargas intelectuales y faranduleras en el café La Isabelica, ubicado en la esquina de Calvario y Aguilera en Santiago de Cuba. Interpretó además piezas inéditas y otras como Pilón, que aparece en su álbum “La Isla milagrosa” producido en 2006.

En la despedida, Eduardo Sosa cantó A mi me gusta compay, pieza devenida referencia de su repertorio, en cualquier escenario en que se presente.

El trovador demostró una vez más sus exquisitas condiciones vocales e invitó a los asistentes a participar en el Festival Internacional de la Trova Pepe Sánchez, a celebrarse en Santiago de Cuba, del 19 al 25 de marzo de 2013, en homenaje a los 130 años de la creación del tema Tristezas, considerado como el primer bolero del mundo.

Eduardo Sosa en la Sala Dolores. Foto: Carlos Manuel Ponce

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada