sábado, 6 de abril de 2013

Drapetomanía, el cimarronaje entre luces y colores


Montacongo (1979), de Oscar Rodríguez Lasseria. Foto: Internet

Enrique Pérez Fumero
enriquep@rect.uo.edu.cu


Como expresión y defensa de un legítimo arte cubano, que reconoce la influencia de los elementos africanos y afro-caribeños, fue inaugurada el viernes 5 de abril, la exposición Drapetomanía en el Centro Provincial de Artes Plásticas y Diseño, de Santiago de Cuba.

Contentiva de más de una veintena de obras entre piezas de pequeño y gran formato e instalaciones, la muestra rinde tributo a Grupo Antillano, un movimiento cultural y artístico desarrollado en Cuba de 1978 a 1983. El título, Drapetomanía, alude una patología descubierta por un médico de esclavos: la tendencia loca que tenían los cimarrones de huir y de ser libres. El término compuesto viene del griego drapetes que significa escapar y manía que quiere decir locura. 

Artistas que pertenecieron a Grupo Antillano. Foto: Internet

Los artistas que pertenecieron a Grupo Antillano se preocuparon por destacar en sus creaciones, la presencia y el imaginario del mosaico africano, como un aporte indispensable para el proceso inacabado de formación de la cultura nacional. Surgido al final de los polémicos años setenta en Cuba, este movimiento demostró la eficacia del arte en la lucha por la identidad, cuando se evade el socorrido relato panfletario político.

Diferentes estéticas, influencias y escuelas se reencuentran hoy. La paleta fría de Julia Valdés con las líneas y los grises azulados dibuja los “Interiores de la Habana vieja” (2003), mientras que la pieza “Montacongo” (1979) de Oscar Rodríguez Lasseria, impresiona por la transfiguración tridimensional del motivo hombre animal.

Interiores de la Habana vieja (2003), de Julia Valdés. Foto: Internet

Alberto Lescay Merencio mezcla movimiento y fuerza en la “Serie Ngangá” (2010). Leonel Morales describe con formas ojivales la riqueza de “El mar de las Antillas”, al tiempo que Ever Fonseca representa una escena cotidiana de una “Familia en el charco”. Rafael Queneditt relaciona las creencias populares con “Resurrección” (2013) y Andrés Montalbán representa la “Eterna ida del regreso”, como la vida misma del ser humano.

Familia en el charco, de Ever Fonseca. Foto: Internet

Otros artistas que pertenecieron a Grupo Antillano expusieron sendos motivos, a partir de la guerra, la religión y la lucha intrínseca del ser humano de alcanzar la libertad y la soberanía plenas. También se suman más creadores contemporáneos como Belkis Ayón, José Bedia, Choco (Eduardo Roca Salazar), Juan Roberto Diago, Douglas Pérez, Elio Rodríguez Valdés, Alexis Esquivel, Andrés Montalván Cuéllar, Santiago Rodríguez Olazábal, René Peña, Marta María Pérez Bravo, y Leandro Soto.

Resurección (2013), de Queneditt

Ante la presencia de algunos fundadores e invitados, la fundación Caguayo para las Artes Monumentales y Aplicadas hizo entrega de los Premios Crecemos a los artistas de la plástica Rogelio Rodríguez Joas y Rafael Queneditt Morales, quien remarcó la importancia de los 5 años de vida del movimiento. 

Lo que nos unió en Grupo Antillano fue la necesidad de demostrar la identidad nacional. No se trataba de salir a buscar afuera las bellezas que teníamos tan cerca. Queríamos reencontrarnos con nuestra cultura para darla a conocer desde aquí al mundo entero. 

No se puede pintar el paisaje cubano con el Sol de Europa, ni comparar el movimiento de una mujer cubana con otra de cualquier país. 

 

Santiago de Cuba se dispone a celebrar los primeros 35 años, de la creación de Grupo Antillano. Sin hablar de reivindicaciones, el movimiento no sentó una pauta o un dogma que los caracterizase, sino una filosofía de vida que responde a las preguntas: ¿Quiénes somos?, ¿De dónde venimos?, ¿Hacia dónde vamos?

Drapetomanía viene a demostrarnos el esfuerzo de una generación que encontró la inspiración desde los orígenes de la nacionalidad cubana. Grupo Antillano supo revelar las esencias de la cultura africana en el devenir histórico de las artes y la vida de los cubanos. Queneditt Morales fue uno de los que resumió la historia como un trazo de pincel: El grupo no se deshizo y lo importante es que nuestra semilla ha germinado en varios jóvenes. 

A continuación, instantáneas de la exposición Drapetomanía tomadas de Internet.
 






















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