jueves, 4 de abril de 2013

¿Qué implica ser militante de la UJC hoy en Cuba?


Enrique Pérez Fumero
enriquep@rect.uo.edu.cu

Reuniones, trabajos voluntarios, guardiaes, pagar la cotización, emular, preocuparse por los demás, ser el primero en todo, construir el socialismo y defender la Revolución sin renunciar a los sueños personales o placeres de la vida… 

¿qué implica realmente ser militante de la Unión de Jóvenes Comunistas, hoy en Cuba? ¿Cómo ser consecuente con un comportamiento político y cívico, cuando en ocasiones las ideas no tienen raíces en el corazón?

Al indagar sobre las características que debe tener un militante de la UJC que evidencien una evolución de la organización a 51 años de creada, los jóvenes hacen mutis. Luego de la crisis, sobrevienen las palabras y más de uno comienza a soltar las palabras a borbotones.

Tienen que ser más consecuentes, críticos y autocríticos. / Un joven militante de estos tiempos no se puede conformar con pagar la cotización y asistir a las reuniones. / Es preciso que evolucionemos y nos pongamos de frente a las necesidades actuales de la sociedad, sin renunciar a los principios que nos han regido durante estos años. / Hay que suprimir de la unión... a los jóvenes están por estar y además, ser militante no es portar un carné que a veces deviene un documento fantasma.

Hoy día, los jóvenes cubanos nacidos en las décadas de 1990 y 2000, abren los ojos a una sociedad llena de problemas, sin haber sido los responsables de su ejecución. Además, los paradigmas y las representaciones culturales y sociales de lo que debe ser un joven comunista, no se pueden mantener a partir de consignas y discursos, donde resulta imposible medir el grado de certidumbre o rechazo por quienes lo manifiestan.


Jóvenes universitarios en la residencia estudiantil. Foto: EPF

El dilema entre la opinión pública y la opinión silenciada o no pronunciada, tiene su caldo de cultivo en la educación y en la socialización política de los modelos que forman parte de un sistema nacional. Mientras en las reuniones no se digan las opiniones por miedo a disentir de lo que plantea un dirigente, arrastramos el sinsabor del desacuerdo que un buen día explota.

Desde el sello, la organización comunista juvenil cubana tiene sus bases fundacionales en el ejemplo de tres hombres valerosos: Julio Antonio Mella Mc Partland, Camilo Cienfuegos Gorriarán y Ernesto Guevara de la Serna. Sin embargo cada uno de estos hombres hizo una revolución en un momento histórico dado y sus palabras fueron banderas que enarbolaron las juventudes de los años sesenta y setenta en el mundo.

Varias de las preguntas que se hacen los jóvenes cubanos, están relacionadas con esa revolución que de acuerdo con el pensamiento de Fidel, implica “cambiar todo lo que debe ser cambiado” y “desafiar poderosas fuerzas dominantes dentro y fuera del ámbito social y nacional”.

¿Quiénes son los responsables de determinar un cambio y bajo qué condiciones? ¿Cuáles son los estatutos culturales y simbólicos que deben seguir los jóvenes del reggaetón y la Internet? ¿Quiénes son los hombres que marcan un desarrollo a partir de la negación de todo lo que tiene que ser negado? ¿Cómo conformar un discurso que tenga en cuenta la pluralidad de criterios y no un coro de una frase vacía o descontextualizada? ¿Cuál es la revolución que necesitan los pinos nuevos?

Los jóvenes militantes de la UJC necesitan reinventar la organización y hacerla más participativa, de acuerdo con las potencialidades de cada uno. Si bien la militancia no puede confundir masividad con calidad, es necesario un cambio que emane desde los propios cimientos, junto con los frutos de una generación diversa y alternativa.

El Che decía en su tiempo y en su contexto que “la arcilla fundamental de nuestra obra es la juventud; en ella depositamos nuestra esperanza y la preparamos para tomar de nuestras manos la bandera”.

Hoy día, los jóvenes deben hacer sus propias revoluciones para luego propiciar un cambio en el colectivo y la sociedad.

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