jueves, 23 de mayo de 2013

Nuevas bloguerías “impresas” de Juan Antonio García Borrero




Enrique Pérez Fumero
enriquep@rect.uo.edu.cu


Una de las características de las sociedades electrónicas actuales, implica que los ciudadanos participen en ella con el dominio y el uso libre de las tecnologías. 

La crítica de arte, la literatura, y el periodismo por ejemplo, comparten sus procedimientos hoy, con los patrones “me gusta”, “sube el video”, “debatir, publicar, sugerir”, y a través de lo que algunos especialistas denominan como el blog “bang” de la comunicación.

Como anuencia de la sinergia mediática entre géneros y formatos, la Editorial Oriente publica en su colección Diálogo el libro El perfecto neoanalfabeto y otras bloguerías, del crítico e investigador camagüeyano Juan Antonio García Borrero. La presentación del mismo ocurrió el martes 14 de mayo, a las 4 de la tarde, en el centro cultural Fresa y Chocolate del Vedado capitalino.

Compuesto por una serie de post publicados en su bitácora en Internet Cine cubano, lapupila insomne, las páginas iniciales del volumen impreso recrean una de las polémicas que han tenido lugar en el sitio: el neo-analfabetismo funcional y tecnológico.

Aquí el poeta y ensayista cubano Víctor Fowler Calzada disiente con algunas de las opiniones escritas por García Borrero, quien considera necesaria una segunda Campaña de Alfabetización en Cuba, para que las personas no solo manejen una computadora, sino que “mantengan con esas tecnologías un espíritu creativo y liberador”.

El cine cubano permanece como telón de fondo para el debate y la crítica cinematográficos en las 5 partes que componen el libro. En la primera de ellas, Antonio García Borrero reflexiona sobre los avatares que circundan el oficio del crítico en la Web 2.0 y describe además el trabajo de un bloguero que desde Camagüey comparte cada día un texto en Internet, a pesar de las precarias capacidades de conexión.

En la sección Aproximaciones a la historia del cine cubano, el autor de La edad de la herejía (2002), muestra el trasfondo del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), durante sus primeros años y algunos hechos más actuales.

Así se resume con sentimiento escatológico las obras fundacionales como el documental PM (1961), de Sabá Cabrera Infante y Orlando Jiménez Leal, y la posterior crisis entre la vanguardia política y cultural de Cuba que dio paso a la reunión de Fidel Castro con los intelectuales en la Biblioteca Nacional.

También se ponen de manifiesto la naturaleza de un cine inconforme y la presencia del neorrealismo italiano en los metrajes de los jóvenes Tomás Gutiérrez Alea y Julio García Espinosa; la polémica entre Blas Roca y Alfredo Guevara, además del nacimiento de algunas publicaciones como La Enciclopedia Popular del ICAIC (1961-1963) y Documental (1961). 

La personalidad de Tomás Gutiérrez Alea y lo que representó su obra para el cine cubano y latinoamericano, es otro de los temas ampliamente expuestos en el libro. 

Titón demandaba un audiovisual “donde el pensamiento auténtico y agudo presidiera siempre el acto creativo”, sin que éste perdiera “el carácter de espectáculo”. 

El autor de Memorias del Subdesarrollo (1968), y Fresa y Chocolate (1994), exigía el rol crítico del intelectual y la asistencia de un espectador dialéctico a las salas cinematográficas.

El cuarto apartado de El perfecto neoanalfabeto…, está dedicado a analizar algunas películas. Juan Antonio García Borrero trae al presente la cinta olvidada La virgen de la Caridad (1930), de Ramón Peón, como un homenaje al imaginario del pueblo cubano por uno de los símbolos religiosos y culturales más extendidos en la isla.

Al crítico también le interesan los documentales 58-59 (1959), y Gente en la playa (1961), de Néstor Almendros, donde a partir de la escuela neorrealista, el realizador capta la realidad tal y como es. Esa misma realidad, a veces construida y manipulada, sería la que mostró Juan Carlos Tabío en su corto Dolly Back (1986), en el cual su director hace pensar desde la pincelada humorística y desde el choteo.

Otras producciones fílmicas más actuales completan el análisis de García Borrero: Larga distancia (2010), de Esteban Insausti; Habanastation (2011), de Ian Padrón; Verde verde (2011), de Enrique Pineda Barnet; Camionero (2012), de Sebastián Miló; Apócrifo (2012), de Ernesto Fundora y Luneta Nro. 1 (2012), de Rebeca Chávez.

Los 4 amigos celebran el cumpleaños de Ana. "Larga distancia" de Esteban Insausti (2010). Foto: Internet

Carlos Miguel Caballero y Héctor Noas encarnan a Carlos y Alfredo en "Verde verde" de Enrique Pineda Barnet (2011). Foto: Cubacine.

Héctor Medina interpreta a Raidel en el corto "Camionero" de Sebastián Miló (2012). Foto: Cubacine

La quinta parte del volumen relata el espectro del terruño donde vive el autor de Otras maneras de pensar el cine cubano (2010). La ciudad de Camagüey es descrita desde sus supuestos mitos racistas, a partir de la vida cultural y el resultado del Taller Nacional de la Crítica Cinematográfica que desde hace 20 años se desarrolla allí.

Desde que Juan Antonio García Borrero iniciara su blog en febrero de 2007, no imaginó que muchos de sus post serían compilados en los libros Bloguerías (2010), y Cine cubano, la pupila insomne (2012). La nueva entrega lleva al papel otros artículos que permiten desde Internet “des-ocultar las verdades del cine cubano y las realidades que han quedado en las sombras”. 



Como epitafio de El perfecto neoanalfabeto y otras bloguerías, bien podrían servir unos versos de Sigfredo Ariel, que García Borrero utiliza al hablar de Titón, para aquilatar el hado de la poesía, comparable con los momentos en que los seres humanos levitan al consumir buenas novelas y películas: 

“Y se borrarán los nombres y las fechas/ y nuestros desatinos/ y quedará la luz, bróder, la luz/ y no otra cosa”.

No hay comentarios:

Publicar un comentario