martes, 13 de agosto de 2013

Emocional y exhibicionista. Las amargas lágrimas de Joel Del Río



Palabras de presentación del libro Melodrama, tragedia y euforia: De Griffith a Von Trier, del crítico cubano Joel del Río, pronunciadas en el espacio Feriaʼs Plus, del Centro de Promoción Literaria José Soler Puig en Santiago de Cuba.



Ángel Ernesto Pérez
-estudiante de 4to año de Historia del Arte-



Con la exhibición de Las amargas lágrimas de Petra von Kant, realizado por Rainer Werner Fassbinder en 1972, el mundo asistió al nacimiento de un clásico. 

El director sintetizaba una filmografía gastada en la visualidad del posmodernismo, que por primera vez atraía masivamente a las salas a un público harto de los relatos lacrimógenos por los que transitaba el melodrama, justo antes de que él, reinventase sus presupuestos estéticos y narrativos.


El melodrama de Fassbinder negaba o prescindía de lágrimas. Sus excesos y subrayados en la fotografía no hacían más que festejar las técnicas vanguardistas del distanciamiento y el pastiche. Introdujo además la sobreactuación intencionada y la crítica social explícita.

Como no se puede pensar el cine contemporáneo sin Fassbinder, menos el melodrama, —bien lo sabe Del Río—, tampoco se puede pensar el corpus editorial del cine en Cuba sin esta nueva entrega. Luego de tantos ensayos sobre las masas espectadoras y después de tantas páginas sobre las políticas de recepción, sale a la luz un libro que revisita los caminos que ha transitado el séptimo arte a lo largo de su polémica historia, en el que se colegian deudas y transferencias; legados y referencias; aciertos y pérdidas; equívocos y certezas.

Melodrama, tragedia y euforia: De Griffith a Von Trier, es una reescritura de la historia del cine que hace las paces con la crítica cinematográfica y el comentario de gacetilla. Con lapsos de literatura que parten de las imágenes en la palabra, Joel es militante de aquella sentencia que legara para la posteridad Guillermo Cabrera Infante, que versaba sobre la persistencia de la imagen en la retina.

Si bien hay quienes afirman que las películas nos hacen sentir vouyeuristas tras la erótica lujuria con que las disfrutamos, vivimos cada plano, cada secuencia, cada gesto o introspección que encarna un actor, el libro de Joel Del Río es el acto sexual explícito. El crítico se desnuda ante la emotividad que le despertaron tantas películas y tantas horas regaladas al disfrute pleno de esas ventanas que prefiguran la vida. El sentido último del texto está en que se disfruta como una novela.

Aunque a ratos resulte fastidioso volver sobre las convenciones de la escritura histórica, no está de más enfatizar en sus hallazgos posibles. La idea anterior sobre la novela tiene fundamentos, no está muy distante de entender la historia como ficción, ni el positivismo más objetivista escapó al gozo de vivir esa fantasía manipuladora. Existe la historia que se escribe.

El libro parte de una estructura que en muy poco niega el espíritu de la tragedia clásica, para luego romper el esquema ortodoxo de la sed por un objeto y volver una y otra vez, —con una escritura autoconsciente, paródica e intergenérica—, sobre autores, poéticas, narrativas, actuaciones, para desarticular sus sentidos, anteponerlas y enfrentarlas ante las convenciones del cine y explicarlas en su conexión con otras aristas posibles.

Declara Joel Del Río en su pórtico que no aspira más que a “describir el nacimiento y evolución de géneros cinematográficos estrechamente ligados a la heredad de la tragedia griega y del romanticismo transnacional y multidisciplinario”.

Así nos va demostrando a través de sus páginas la posibilidad, ahora infinita, de erigir melodramas, tragedias y comedias románticas, que deseen adherirse a la complejidad de un cine militante con la vida, de personajes complejos, un cine de ideas que sude calidad constructiva, y que no niegue por esto la diversión, la experimentación, ni el mercado.

Con agudeza analítica, Joel del Río se detiene en aquellos elementos condicionantes que han conllevado al cine a un desarrollo evolutivo. Interpreta temáticas, reflexiona sobre personajes e introduce tópicos relacionados con las maneras de contar la realización cinematográfica.

El autor selecciona solo a aquellos cineastas o autores que constituyen para él relevantes aportadores al asunto. Luego de tratar las esencias y la corteza del melodrama como género, sus variantes y tipologías desde el punto de vista de la teoría cinematográfica y culturológica, identifica con audacia los perfiles que se han ido incorporando al cine desde su génesis:
  • La ascendencia de de filmes donde los personajes son víctimas de la pasión.
  • Películas autorales, atadas al espíritu de la tragedia, donde los actores viven abatidos, entre eventos y contingencias tristes, nefastas y pesarosas.

Tan ligado a los estudios recientes sobre la puesta en escena de las diferencias, otro de los grandes aciertos del texto es la jerarquización e importancia que Joel otorga a cinematografías nacionales que, aunque para muchos parecieran no existir, como nos demuestra el autor de Melodrama… han ingresado al repertorio operático del cine más de una revelación estética de importancia, además de convertirse en voceras de las especificidades de ciertas culturas que en determinado momento de su nacimiento se vieron interferidas por el modelo narrativo hegemónico importado por Hollywood.

El libro de Joel a través de él, determina el punto y aparte que van fraguando personalísimas prácticas dentro de la temática del cine, partiendo del género o no, entre las cinematografías de las latitudes laterales, incluso cuando una misma temática se emprende por sujetos genéricamente dispares. Nos deja ver que no teme al feminismo o las masculinidades, asume su compromiso con los estudios culturales y cuando la película lo pide apunta sobre prácticas sexuales, diferencias raciales.

Joel ha intentado también una manera otra de volver críticamente, de analizar desde perspectivas variantes, el desarrollo del cine, desde ese gran cineasta que fue Griffith, hasta el polémico y rudo artista que es Von Trier. Para los que deseen hacer este viaje literario y cinematográfico, buena suerte.

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