lunes, 26 de agosto de 2013

¿Con qué se escribe “periodismo”?




Enrique Pérez Fumero
enriquep@rect.uo.edu.cu


¿Qué es ser periodista? ¿Cómo se han integrado e integran tecnologías, teorías, y procesos de producción de noticias, en la profesión periodística? ¿Quiénes son los textos, las voces, los rostros, y las identidades que circulan hoy en los media y a quiénes se dirigen?

¿Cómo se comprende la interpretación de un hecho noticioso, que deviene texto periodístico? ¿Cuál es el discurso periodístico que asume el periodista? ¿Qué nueva episteme necesita el periodismo del siglo XXI?


La incitación a estas y otras preguntas, junto con sus respuestas, constituyen el ensayo Tinta negra para recursar el periodismo, de la Dra. C. Yamile Haber Guerra, periodista y profesora titular del Departamento de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad de Oriente. La presentación tendrá lugar el viernes 30, de agosto a las 6 de la tarde, en la librería ateneo Amado Ramón Sánchez, dentro de las actividades por el cierre del verano.

En el libro —paquete textual limítrofe entre el periodismo y la literatura—, la autora dialoga, historia, teoriza, disiente, ejercita los tropos textuales y la semiosis, gracias a una profunda labor investigativa mantenida por años y a su participación como productora-receptora-prosumidora de textos periodísticos.

Publicado por la Editorial Oriente en su colección Diálogo de ensayo, Tinta negra… provoca tanto a los periodistas graduados de las academias, como a aquellas personas que sin títulos, se apasionan por las coberturas de prensa, buscan la bala perdida, escriben con el estrépito de las bombas, o reportan bajo el mismo ojo del ciclón.

Para recursar el periodismo

La Dra. Haber Guerra parte de los clásicos. Le interesan los orígenes de la profesión para ir des entretejiendo las teorías y los conceptos tratados en la actualidad.

Desde el periodismo 3.0 o cívico, de acuerdo con el periodista norteamericano Dan Gillmor y el coreano Yujing Chang, director de OhmyNews International, quien manifestó que “todo ciudadano es un reportero en potencia”, hasta el pronóstico de la desaparición de los periódicos, realizado por el profesor español José Luis Martínez Albertos, en su libro pionero La información en una sociedad industrial (1972).

Del fruto, el lector asiste además a un viaje a la semilla, a partir de la interactividad de la que hablaba Schramm en 1954, y la aportación que hizo DeFleur en 1966, al modelo comunicacional de Shannon y Weaver, con lo que salvaba la unidireccionalidad de la fórmula de Lasswell.

Pero el libro está lleno de imágenes, como los zapatos teletransmitidos que el periodista iraquí Muntazer al Zaidi lanzara al presidente norteamericano George Bush; la muerte de la británica Jade Godoy, famosa por su participación en programas de telerealidad y por sus preguntas: ¿Qué es un espárrago? y ¿Río de Janeiro es una persona?; además del fotocinematotelefonógrafo del corresponsal madrileño Mariano Martín Fernández. De regreso a las nuevas tecnologías, se aborda el periodismo hipertinente de Internet, la clásica piŕamide invertida, ahora tumbada de acuerdo con João Canavilhas, o invertida horizontal, según Guillermo Franco.

El análisis de discurso de los textos periodísticos, es otra de las temáticas que la profesora Yamile Haber aborda en varias páginas de su ensayo. Resultado de una labor intelectual que comenzó con su tesis doctoral y apasionada por los tratados de Umberto Eco, Teun A. Van-Dijk, Jesús Martín Barbero y Amparo Tusón y Helena Calsamiglia, Yamile Haber Guerra devela los silencios significativos y las intersubjetividades que se hallan en las noticias y otros textos.

La siempre polémica relación entre periodismo y literatura no escapa a algunas cuartillas de Tinta negra… Yamile, quien se desempeñó también como reportera y correctora de estilo del Periódico Sierra Maestra, analiza la función de algunas obras y autores que concomitan entre el primer y el segundo géneros. Para ella el discurso periodístico debe sintetizar el hábito lingüístico, con su carácter de mercancía apetecible para tocar con los ojos.

¿Qué pues, necesita el periodismo del siglo XXI? Las coordenadas están dadas a través de la teoría, la práctica, la técnica y el arte. La Dra. Haber Guerra involucra a cada uno de los ejecutores del periodismo y les habla sin carácter de charla expositiva.

Tinta negra para recursar el periodismo, tiene a las palabras como denominador común. No por gusto la autora remarca al final de su ensayo que “de Gutenberg hacia acá lo que nos ha sobrevivido como periodistas es la palabra escrita”.

En Yamile concomitan la academia y la práctica. Su pasión ha sido y será el texto escrito a quien le confiere poderes discursivos, estilísticos, retóricos, imaginativos. Dedicado a “mis lectores que me creyeron, a mis televidentes que me aceptaron, a mis colegas que me respetaron, a mis alumnos que me siguieron y a @chavezcandanga”, Tinta negra… deviene hoy un texto necesario para la nueva épica donde participan nuevas noticias y discursos periodísticos, con el concurso de los nuevos receptores, espacios y tiempos informativos.

Un ensayo no propone soluciones. Y quien imparte la asignatura Ensayo periodístico a alumnos de cuarto año de la Universidad de Oriente, tampoco asume esas licencias.

Tinta negra para recursar el periodismo de Yamile Haber Guerra, dialoga en medio del silencio teórico, metodológico, ético y deontológico del periodismo en Cuba. El resultado se hallará en las imágenes, los audios, lo textos numéricos, pero sobre todo en las palabras responsables de que se lea el libro como se lee un periódico.

domingo, 25 de agosto de 2013

Jóvenes poetas y trovadores celebran la llegada del Verso Amigo


Los poetas Leandro Báez y Javier Mora, galardonados con el Premio David. Foto: Eric Caraballoso.

Enrique Pérez Fumero
enriquep@rect.uo.edu.cu


Poesía y trova cubanas fueron los ingredientes de la velada cultural. Reunidos a la entrada del Museo Provincial Emilio Bacardí Moreau, un puñado de artistas de la Asociación Hermanos Saíz recibieron con júbilo la gira nacional Verso Amigo, a su paso por esta parte del sur oriente de Cuba.

El escenario citadino acogió a poetas como Jesús David Curbelo Rodríguez, Jamila Medina Rios y Legna Rodríguez Iglesias. Por Santiago de Cuba, se presentaron los escritores Javier Mora y Leandro Báez, ambos galardonados con el Premio David; también Yunier Riquenes, Oscar Cruz, Giseh Portuondo y Reynier Rodríguez. De la música, se encargaron los juglares santiagueros Jorge Noel Batista y Rubén Lester; y de Holguín, Manuel Leandro Ibarra.

Dos libros acompañan el periplo: Un loto blanco de pistilos de oro, de Julián del Casal. Una compilación del investigador Salvador Arias publicada por la Editorial Letras Cubanas, y el cancionero Quiero una canción. Jóvenes trovadores cubanos, editado por el sello Ediciones La Luz, de la Asociación Hermanos Saíz, en Holguín.


De “diversa y compleja” calificó la selección de trovadores que aparece en el libro, su autor Manuel Leandro Ibarra.

Establecimos algunos filtros como la edad hasta 35 años, y quisimos reconocer a los trovadores jóvenes que son desconocidos por los medios de comunicación o las personas que no consumen este tipo de música. Hubo otros cantores que no pudimos reunir porque no se encontraban en el país y fue difícil contar con su apoyo para la compilación. (…) La trova tiene plazas muy fuertes en el país como Santiago de Cuba, Holguín, Cienfuegos, y Santa Clara, que sí están representadas en el libro”. 

 
Auspiciado por el Instituto Cubano del Libro, los Centros Provinciales del Libro y la Literatura y las Direcciones Provinciales de Cultura, la gira Verso Amigo, se realiza en saludo a los aniversarios 160, del natalicio de José Martí, y a los 150 años, del nacimiento del poeta cubano Julián del Casal.

Verso Amigo llevará las luces de la poesía y la trova hacia otras ciudades de Cuba, hasta finalizar el 30 de agosto, en el parque El Quijote del Vedado capitalino, con una gran descarga.

martes, 13 de agosto de 2013

Emocional y exhibicionista. Las amargas lágrimas de Joel Del Río



Palabras de presentación del libro Melodrama, tragedia y euforia: De Griffith a Von Trier, del crítico cubano Joel del Río, pronunciadas en el espacio Feriaʼs Plus, del Centro de Promoción Literaria José Soler Puig en Santiago de Cuba.



Ángel Ernesto Pérez
-estudiante de 4to año de Historia del Arte-



Con la exhibición de Las amargas lágrimas de Petra von Kant, realizado por Rainer Werner Fassbinder en 1972, el mundo asistió al nacimiento de un clásico. 

El director sintetizaba una filmografía gastada en la visualidad del posmodernismo, que por primera vez atraía masivamente a las salas a un público harto de los relatos lacrimógenos por los que transitaba el melodrama, justo antes de que él, reinventase sus presupuestos estéticos y narrativos.


El melodrama de Fassbinder negaba o prescindía de lágrimas. Sus excesos y subrayados en la fotografía no hacían más que festejar las técnicas vanguardistas del distanciamiento y el pastiche. Introdujo además la sobreactuación intencionada y la crítica social explícita.

Como no se puede pensar el cine contemporáneo sin Fassbinder, menos el melodrama, —bien lo sabe Del Río—, tampoco se puede pensar el corpus editorial del cine en Cuba sin esta nueva entrega. Luego de tantos ensayos sobre las masas espectadoras y después de tantas páginas sobre las políticas de recepción, sale a la luz un libro que revisita los caminos que ha transitado el séptimo arte a lo largo de su polémica historia, en el que se colegian deudas y transferencias; legados y referencias; aciertos y pérdidas; equívocos y certezas.

Melodrama, tragedia y euforia: De Griffith a Von Trier, es una reescritura de la historia del cine que hace las paces con la crítica cinematográfica y el comentario de gacetilla. Con lapsos de literatura que parten de las imágenes en la palabra, Joel es militante de aquella sentencia que legara para la posteridad Guillermo Cabrera Infante, que versaba sobre la persistencia de la imagen en la retina.

Si bien hay quienes afirman que las películas nos hacen sentir vouyeuristas tras la erótica lujuria con que las disfrutamos, vivimos cada plano, cada secuencia, cada gesto o introspección que encarna un actor, el libro de Joel Del Río es el acto sexual explícito. El crítico se desnuda ante la emotividad que le despertaron tantas películas y tantas horas regaladas al disfrute pleno de esas ventanas que prefiguran la vida. El sentido último del texto está en que se disfruta como una novela.

Aunque a ratos resulte fastidioso volver sobre las convenciones de la escritura histórica, no está de más enfatizar en sus hallazgos posibles. La idea anterior sobre la novela tiene fundamentos, no está muy distante de entender la historia como ficción, ni el positivismo más objetivista escapó al gozo de vivir esa fantasía manipuladora. Existe la historia que se escribe.

El libro parte de una estructura que en muy poco niega el espíritu de la tragedia clásica, para luego romper el esquema ortodoxo de la sed por un objeto y volver una y otra vez, —con una escritura autoconsciente, paródica e intergenérica—, sobre autores, poéticas, narrativas, actuaciones, para desarticular sus sentidos, anteponerlas y enfrentarlas ante las convenciones del cine y explicarlas en su conexión con otras aristas posibles.

Declara Joel Del Río en su pórtico que no aspira más que a “describir el nacimiento y evolución de géneros cinematográficos estrechamente ligados a la heredad de la tragedia griega y del romanticismo transnacional y multidisciplinario”.

Así nos va demostrando a través de sus páginas la posibilidad, ahora infinita, de erigir melodramas, tragedias y comedias románticas, que deseen adherirse a la complejidad de un cine militante con la vida, de personajes complejos, un cine de ideas que sude calidad constructiva, y que no niegue por esto la diversión, la experimentación, ni el mercado.

Con agudeza analítica, Joel del Río se detiene en aquellos elementos condicionantes que han conllevado al cine a un desarrollo evolutivo. Interpreta temáticas, reflexiona sobre personajes e introduce tópicos relacionados con las maneras de contar la realización cinematográfica.

El autor selecciona solo a aquellos cineastas o autores que constituyen para él relevantes aportadores al asunto. Luego de tratar las esencias y la corteza del melodrama como género, sus variantes y tipologías desde el punto de vista de la teoría cinematográfica y culturológica, identifica con audacia los perfiles que se han ido incorporando al cine desde su génesis:
  • La ascendencia de de filmes donde los personajes son víctimas de la pasión.
  • Películas autorales, atadas al espíritu de la tragedia, donde los actores viven abatidos, entre eventos y contingencias tristes, nefastas y pesarosas.

Tan ligado a los estudios recientes sobre la puesta en escena de las diferencias, otro de los grandes aciertos del texto es la jerarquización e importancia que Joel otorga a cinematografías nacionales que, aunque para muchos parecieran no existir, como nos demuestra el autor de Melodrama… han ingresado al repertorio operático del cine más de una revelación estética de importancia, además de convertirse en voceras de las especificidades de ciertas culturas que en determinado momento de su nacimiento se vieron interferidas por el modelo narrativo hegemónico importado por Hollywood.

El libro de Joel a través de él, determina el punto y aparte que van fraguando personalísimas prácticas dentro de la temática del cine, partiendo del género o no, entre las cinematografías de las latitudes laterales, incluso cuando una misma temática se emprende por sujetos genéricamente dispares. Nos deja ver que no teme al feminismo o las masculinidades, asume su compromiso con los estudios culturales y cuando la película lo pide apunta sobre prácticas sexuales, diferencias raciales.

Joel ha intentado también una manera otra de volver críticamente, de analizar desde perspectivas variantes, el desarrollo del cine, desde ese gran cineasta que fue Griffith, hasta el polémico y rudo artista que es Von Trier. Para los que deseen hacer este viaje literario y cinematográfico, buena suerte.