domingo, 2 de agosto de 2015

Ellos sacudieron la ciudad por 500 años de fe


Enrique Pérez Fumero
enriquep@rect.uo.edu.cu

¡Tremendo lío, como quiere el papa Francisco! Una jornada apoteósica, ciclónica, estrepitosa, un verdadero carnaval de fe… así fue la celebración-convivencia organizada por la Pastoral Juvenil de Santiago de Cuba, en honor al aniversario 500 de la fundación de la otrora villa bautizada con el nombre de Santiago, uno de los discípulos de Jesús. Aproximadamente 300 jóvenes se juntaron entre las diócesis de Cienfuegos, Holguín, Bayamo-Manzanillo, Guantánamo-Baracoa y los anfitriones.

Reunidos en el centro, en la Plaza Aguilera, Monseñor Dionisio García Ibáñez, arzobispo de Santiago de Cuba, los encomendó a caminar las calles, callejones y escalinatas santiagueras para que no quedara ni un solo lugar donde no se sintiera esta alegría.
Ellos eran los callejeros de la fe. El recorrido por equipos comprendía 8 estaciones donde se exigían algunos retos. El centro urbano de los edificios 18 plantas de Garzón, la Plaza de Marte, el Callejón del Carmen, el Balcón de Velásquez, la escalinata de Padre Pico, el paseo La Alameda, la Plaza de la Revolución y el Centro Loyola fueron los sitos de encuentro donde se sumaban o restaban puntos en relación con el tiempo y la creatividad de los peregrinos.

Mons. Dionisio Garcia Ibáñez durante el envio. Foto: EPF
A pocos kilómetros al oeste continuó el jubileo la víspera del 25. Una hora de adoración al Santísimo, en la Basílica Santuario Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, permitió que los jóvenes se encontraran con Jesús y a los pies de la Virgen, agradecieran por la misión y pidieran por sus sueños, por la ciudad… Entonces comenzó el cumpleaños Santiago 500, y aún con 3 horas de sueño, los callejeros participaron de la eucaristía en la Catedral, en honor a Santiago Apóstol.

Medio milenio de historia, de lucha y en cambio, mucho más de fe y cultura. Cristóbal Colón llegó a Cuba en 1492, trayendo a Cristo en su mismo nombre. Los dos, Colón y Cristo, curiosamente, eran judíos. Pero el navegante, pagó por sus errores. El centro de Cuba, llamado por los indios Cubanacán, lo confunde Colón con el nombre del Gran Khan. Buscando oro en tierra, el almirante desdeña el tabaco y el nuevo mundo es bautizado gracias a un navegante italiano al servicio de España que sabía dibujar mapas y se llamaba Amerigo Vespucci.

Con o sin errores, en el verano de 1515 comienza la historia política de Santiago. Medio milenio en que el santo patrono ha custodiado la fe y el amor a Cristo. 500 años que bien valen armar tremendo lío. A continuación, una foto galería de EPF. 

 







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